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Corneille Heymans nació en 1892 en la cuidad belga de Gante.
Hijo de un catedrático de Farmacología y rector de
Universidad, creció dentro de un ambiente eminentemente investigador.
Estudió Medicina en la Universidad de su ciudad natal, y
una vez obtenida la licenciatura amplió sus estudios en París,
Lausana y Londres. De vuelta a Bélgica se puso a trabajar
bajo la dirección de su padre en el Instituto de Farmacodinamia
y Terapéutica de Gante. Primero ejerció como profesor
de Farmacodinamia, y posteriormente consiguió la cátedra
de Farmacología en esa misma ciudad. Tras la muerte de su
padre, asumió la dirección del Instituto de Farmacodinamia
de la Universidad de Gante. Corneille Heymans murió en la
ciudad de Knokke en 1968.
Heymans comenzó sus investigaciones sobre el papel del mecanismo
sinusoidal y aórtico en la regulación de la respiración
tras observar que la presión ejercida sobre la arteria aorta
es capaz de acelerar o inhibir la función respiratoria. Este
hecho le llevó a realizar numerosas experiencias con un sistema
que denominó técnica de la circulación cruzada.
Este experimento se realiza con dos perros: a uno de ellos le aislaba
la cabeza del tronco en condiciones vitales y le proporcionaba sangre
del otro animal, es decir, le secuestraba toda la sangre impulsada
por el corazón y la trasfundía directamente para nutrir
la cabeza del otro perro, dejando intactos los nervios neumogástricos.
De esta manera, la cabeza de uno de los animales se mantenía
con vida gracias a los impulsos cardíacos del otro perro,
que a su vez carecía de riego cerebral.
Por medio de este experimento, Heymans estableció que los
nervios neumogástricos eran capaces de transmitir los impulsos
químicos provenientes de la sangre periférica. Además,
logró determinar que el origen de esos reflejos de control
y de adaptación ante los diferentes cambios de la presión
sanguínea y de los latidos cardíacos se encontraba
a la altura de la salida de la arteria carótida interna,
en una zona que Heymans denominó "seno carotídeo".
Con todos estos descubrimientos, y sabiendo que la presión
ejercida sobre la arteria aorta inhibe o estimula la respiración,
pudo determinar que la función de este seno carotídeo
intervenía también en los procesos respiratorios.
Posteriormente Heymans desarrolló diferentes técnicas
de amplificación de estímulos eléctricos para
poder registrar los potenciales eléctricos que se producen
en el nervio glosofaríngeo que sale del seno carotídeo,
comprobando de esta manera la existencia de dos señales completamente
distintas: por un lado, una señal que se originaba por los
cambios de la presión sanguínea; y por otro lado,
otra señal cuyo origen venía determinado por la estimulación
química. También pudo establecer que la señal
producida por los cambios de presión sanguínea era
considerablemente más potente que la originada por los estímulos
químicos.
Anatómicamente, el seno carotídeo se presenta como
una pequeña dilatación del tracto inicial de la carótida
interna, en la bifurcación de la carótida primitiva
y a nivel del cartílago tiroides. Es en esa dilatación
donde se localizan un gran número de receptores (barorreceptores),
nervios sensibles a las continuas variaciones de la presión
de la sangre, que determinan la distensión de las paredes
del vaso. Las fibras nerviosas que parten de estos barorreceptores
se unen a las procedentes del glomus carotídeo, formando
el nervio del seno carotídeo.
Las fibras procedentes del cayado de la aorta, junto con el nervio
de seno carotídeo reciben el nombre de nervios tampón.
Los impulsos nerviosos que se transmiten a lo largo del nervio carotídeo
llegan hasta el centro vasomotor. La compresión firme durante
algunos segundos del seno carotídeo puede contribuir a regular
los paroxismos supraventriculares cuando éstos son de origen
nodal. La presión debe realizarse apretando con el dedo contra
los cuerpos de las vértebras cervicales, primero en un lado
y luego en el otro, pero en ningún caso en los dos lados
a la vez.
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