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Hlbert Szent-Györgyi nació en Budapest en 1893. Creció
en un ambiente íntimamente relacionado con la Medicina, ya
que varios de sus familiares eran médicos y catedráticos
en esta materia, lo que sin duda influyó en su vocación
sanitaria. Estudió Medicina en la Universidad de Budapest,
especializándose en Histología.
Interrumpió su formación para incorporarse a filas
durante la Primera Guerra Mundial, y una vez finaliza la contienda
estudió en las universidades de Berlín y de Hamburgo
las especialidades de Electrofisiología y Química.
Comenzó a trabajar como ayudante de la cátedra de
Fisiología de la Universidad de Groninga, aunque en poco
tiempo pasó a ser profesor en esta misma cátedra.
Durante su estancia en esta universidad fue cuando comenzó
a investigar la bioquímica de la respiración celular.
Posteriormente desempeñó el cargo de catedrático
de Química Médica y de Química Orgánica
de la Universidad de Szeged, en Hungría. Años más
tarde se trasladó a los Estados Unidos y adquirió
la nacionalidad norteamericana. Albert Szent-Györgyi murió
en 1986.
Su interés por conocer la dinámica de los diferentes
procesos celulares que tienen lugar en el organismo, y la relación
de estos procesos con la liberación de energía, le
llevaron al estudio del metabolismo celular. Las intensas investigaciones
que tuvo que realizar sobre las numerosas transformaciones que acontecen
dentro de los organismos celulares le condujeron a aislar diversas
sustancias que, hasta ese momento, eran totalmente desconocidas
o de las que se tenía muy poca información. Dentro
de estas nuevas sustancias descubiertas por el investigador húngaro
se encuentran un gran número de vitaminas.
En 1907 diversos autores comenzaron a realizar estudios sobre el
escorbuto, enfermedad que se presenta cuando existe un déficit
de vitamina C, provocando este déficit en cobayas sometidas
a una dieta privada de vegetales frescos. Estos estudios revelaron
que los extractos y concentrados de cítricos resultaban bastante
eficaces, tanto en la prevención como en la curación
del escorbuto experimental. En 1928 se consiguió el principio
activo de los jugos de los cítricos: se pudo conseguir la
forma cristalina y, en ese mismo año, Szent-Györgyi
logró aislar la vitamina C de la cápsula suprarrenal.
En un principio la sustancia descubierta se fue denominada vitamina
C, añadiéndose posteriormente el nombre de ácido
ascórbico.
El ácido ascórbico es una sustancia blanca de sabor
ácido, fácilmente soluble en agua, poco en alcohol
e insoluble en los disolventes orgánicos
Además de la vitamina C, este bioquímico húngaro
realizó importantes aportaciones sobre otras vitaminas, como
la P, la B2, la B6 o la H. También realizó notables
descubrimientos sobre los sistemas enzimáticos que hacen
posible las transformaciones existentes entre diversas sustancias
del metabolismo oxidativo. En la naturaleza se encuentra en los
vegetales frescos y en la fruta, sobre todo en las naranjas y limones.
Al ser introducida en el organismo se deposita, aunque no por mucho
tiempo, en la cápsula suprarrenal, en el hígado y
en la hipófisis, estando presente en todas las células.
Las necesidades diarias de ácido ascórbico en el hombre
son de 50 a 100 mg y su carencia provoca el escorbuto, enfermedad
que se manifiesta por alteraciones de los tejidos conjuntivos, como
infiltración, tumefacción y hemorragias de las encías,
de las conjuntivas y de la mucosa nasal e intestinal. También
se produce anemia general, adelgazamiento y una especial sensibilidad
a contraer infecciones.
Además de descubrir la vitamina C, Szent-Györgyi aportó
conocimientos muy importantes sobre los procesos de combustión
biológicos, especialmente en relación al ácido
ascórbico y la catálisis del ácido fumárico.
También realizó valiosos estudios bioquímicos
sobre el movimiento muscular y fue el primero que obtuvo contracciones
musculares artificiales en un laboratorio mezclando dos proteínas
estructurales.
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