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Henry H. Dale nació en Londres en 1875, estudió
Medicina en la Universidad de Cambridge y una vez obtenida la licenciatura
amplió estudios en Alemania, en donde fue discípulo
de Erhlich (Premio Nobel de Medicina en 1908). De vuelta en Inglaterra,
trabajó durante un tiempo con el neurofisiólogo John
Newport Langley. En 1900, a la vez que realiza prácticas
clínicas en la ciudad de Londres, se dedica a estudiar fisiología
con el cardiofisiólogo Ernest Henry Starling en el University
College.
En 1906 es nombrado director de los Wellcome Physiological Research
Laboratories de Londres, y de 1914 a 1943 ocupó un puesto
directivo en el National Institute for Medical Research, ocupándose
posteriormente del gabinete de política científica.
Después de recibir el Premio Nobel, se dedicó fundamentalmente
a organizar la investigación en Gran Bretaña. Murió
en 1968 en Cambridge.
La carrera investigadora de Henry Dale estuvo dedicada al estudio
de la acción de diversas sustancias como la adrenalina o
la histamina y su presencia y función en los seres vivos.
Su dedicación a este tema le llevó a introducir los
términos de colinérgico y adrenérgico en la
terminología médica, para designar a aquellos nervios
que segregan en sus terminaciones acetilcolina o una sustancia similar
a la adrenalina, más tarde identificada como adrenalina.
Con estos descubrimientos se resuelven bioquímicamente dos
principios importantes del sistema nervioso autónomo.
El sistema nervioso vegetativo o autónomo actúa de
forma independiente a los sistemas nerviosos central y periférico,
regulando los procesos vitales inconscientes, es decir, los procesos
que se realizan de forma automática, encargándose
de la adaptación a las condiciones ambientales. Las diferentes
estructuras que dependen del sistema nervioso autónomo reciben
la acción del sistema nervioso simpático y del parasimpático,
pero sus acciones son antagonistas: mientras uno de ellos realiza
una determinada función, el otro ejerce la acción
contraria. De este modo, las diversas funciones dirigidas por el
sistema nervioso vegetativo mantienen el equilibrio necesario para
garantizar la buena función del organismo.
Dentro de este proceso, la acetilcolina se comporta como la sustancia
transmisora frente al órgano efector en el área parasimpática
del sistema vegetativo, y la noradrenalina ejerce la función
de sustancia transmisora en el área simpática.
Otto Loewi
Otto Loewi nació en Frankfort en 1873. Sin vocación
médica, estudió Medicina forzado por su familia, licenciándose
en la Universidad de Estrasburgo. Finalizada la carrera, trabajó
en una clínica durante un par de años, pero desmoralizado
por la incapacidad de curar a sus paciente de ciertas enfermedades,
fundamentalmente de la tuberculosis, dirigió sus pasos hacia
la investigación. Durante un viaje a Inglaterra conoció
y entabló amistad con Henry Dale, lo cual significó
un giro radical en sus investigaciones.
Obtuvo la cátedra de Farmacología de la Universidad
de Granz, pero con la llegada de los nazis fue destituido de su
carg; incluso le requisaron el dinero obtenido con el Premio Nobel,
y tuvo que abandonar el país. Tras un breve periodo de tiempo
en Bruselas y Oxford, se instaló definitivamente en Nueva
York en 1940, en donde ocupó una cátedra de Farmacología.
Murió en 1961 en la ciudad de Nueva York.
Loewi comenzó sus investigaciones a partir de una hipótesis
del británico Elliot, que defendía que el impulso
nervioso se trasmitía a través de una sustancia química.
Loewi procedió a aislar dos corazones de ranas y eliminó
los nervios de uno de ellos, facilitando a ambos la misma solución
normalizada. Los resultados de esta experiencia le permitieron deducir
que los nervios no eran necesarios en la transmisión de un
impulso, porque éste se producía por la liberación
de una sustancia química: la acetilcolina. Estudios posteriores
le permitieron aislar esa sustancia en el ser humano y determinar
los mecanismos que regulan su liberación dando lugar a la
transmisión del impulso nervioso. |